Monte Larrún / La Rhune

Cuaderno de viaje: el monte Larrún

Venía de visitar las cuevas de Sare (les grottes de Sare), una formación geológica atípica y muy atractiva, con amplias cavidades en varios niveles, de dimensiones vertiginosas, donde los hombres prehistóricos habitaron y dejaron su impronta. Otro día hablaremos de ellas, merece la pena. Me dirigía ya hacia la costa atlántica francesa y tras doblar una curva me encontré con una pequeña estación y un tren de madera. Es el tren que sube hasta el monte Larrún (o La Rhune). El nombre deriva de “buenos campos”(Larreak onak) en euskera.

Me costó trabajo encontrar aparcamiento junto a la estación, a pesar de haber cientos de plazas, lo cual me indujo a pensar que habría mucha gente y mucha cola para subir. Estaba en lo cierto, pero eso es lo que tiene viajar en verano.

Este tren de cremallera fue construido en el año 1924 y se conserva prácticamente igual que en sus inicios, haciéndonos retroceder a otra época. Vagones de madera, una subida pausada, el silbato de antaño… todo lo que puedes esperar de un tren vintage. Tras un recorrido de unos 35 minutos el tren te deja en la cumbre, a 905 metros de altitud. En la cima del monte hay unas panorámicas extraordinarias que permiten una visión de casi 360º, incluyendo todo el golfo de Vizcaya, desde Bayona hasta San Sebastián. Allí arriba hay restaurante, tienda y, muy importante, aseos (con una amable señora en la puerta que se encarga de que todo esté en orden y que te cobrará por ello).

Una vez que llegues, es obligado dedicar un rato a pasear por la cumbre.

Cuando llega la hora de bajar, a veces hay largas colas para tomar el tren, por lo que si hace buen tiempo es recomendable recurrir al plan B, o sea, hacerlo a pie. En efecto, para descender también se puede ir andando por casi el mismo recorrido que realiza el tren de cremallera. Existen varias rutas que llevan hasta Azkaine, Bera, St. Ignace, Ibardin o la misma Sare. El recorrido se puede hacer en unas dos horas. Me gusta recomendar esta opción porque permite disfrutar más intensamente del paisaje, las praderas y la fauna de la zona, con especial mención a los pottokas salvajes (ponis) y los buitres leonados.

Una vez abajo, no hay que dejar de visitar el pueblo de Sare, un municipio francés conocido por su tranquilidad, su pastel típico y las cuevas que ya hemos mencionado. Personalmente me sorprendió la arquitectura de este pueblo de casas blancas con maderas rojas, algunas de las cuales datan del siglo XVI. Un remanso de paz con una gastronomía sencilla, pero magnífica, que no hay que dejar de probar, a pesar del riesgo de querer permanecer allí una buena temporada.

Mi cuaderno de viaje: Tren de Larrún
Icon comer

Para comer, no tengo duda. Las dos ocasiones en las que he visitado esta zona he comido en el mismo sitio. Se trata de la venta Halty, a escasos 100 metros de la frontera franco-española, pero ya en el municipio de Zugarramurdi (cómo llegar). Está en mitad del bosque y a una altura suficiente como para que las vistas del valle sean magníficas. La comida es casera, sencilla, pero sabrosa y muy bien hecha. Tienen plato del día, que suele ser la mejor opción. Si tienes posibilidad, siéntate en la zona exterior, en uno de los bancos de madera que están junto al mirador, disfrutarás simultáneamente de la comida y de las vistas.

Icon dormir

Para dormir tengo una recomendación muy especial que está a 30 minutos de la estación del tren de Larrún, en el municipio vasco de Echalar (Etxalar), un lugar entrañable. Se trata de la casa rural Olagaraia (ver aquí). Es una casa del siglo XVII que ha sido restaurada recientemente respetando la arquitectura tradicional exterior, pero renovando su interior con una decoración cálida, confortable y actual. El trato amable y familiar de Jordi y Cristina es posiblemente lo mejor, aparte de la buena cocina, de la que no os voy a hablar porque me emociono. Desde esta casa hay cientos de excursiones posibles a pie o en coche cuyos detalles te explicarán detenidamente los propios anfitriones.

Icon brújula compass

Lo más sencillo para llegar al tren de Larrún es hacerlo desde San Juan de Luz (Francia), para lo que hay que tomar la D918 en dirección a Ascain, atravesarlo y continuar por la D4 en dirección al Puerto (Col) de Saint Ignace/Sare.

De todas formas, dado que son carreteras pequeñas, lo más aconsejable es que utilicéis el GPS.


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