Tocando el cielo en el puerto de Piedrasluengas

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Mirador de Piedrasluengas

A veces es conveniente hacer un alto en el camino y este es, sin duda, un lugar muy indicado para ello. El puerto de Piedrasluengas se encuentra en la separación natural entre las montañas palentinas y cántabras, a 1355 metros de altitud. Tienes que ir siempre con ropa extra. Incluso en verano hay momentos en los que el aire fresco te puede hacer perder la concentración en el extraordinario paisaje.

Pero vayamos al principio. Fue durante un viaje camino de los Picos de Europa en el que quisimos detenernos unos días a descubrir la cuenca alta del río Pisuerga y disfrutar de la naturaleza, las construcciones rupestres y del románico. Bueno, de la gastronomía local también.

Aguilar de Campoo era paso obligado, lo que propició que, tras pasar por allí, quedásemos impregnados por un intenso olor a galletas. En efecto, este municipio palentino es el principal enclave europeo en la fabricación de galletas, lo que ya se puede percibir respirando hondo a varios kilómetros de distancia. Si tenéis posibilidad, apuntaros a la visita de alguna de las fábricas, donde podréis conocer casi todos los secretos sobre cómo se fabrican las galletas. Al final, seguro que algunas cajas se colarán en el maletero del coche para haceros compañía y dejaros un buen sabor de boca durante muchos kilómetros.

En Aguilar de Campoo no dejéis también de conocer el Monasterio de Santa María la Real, la visita guiada es muy amena y permite conocer a fondo este lugar, donde también encontraréis el museo ROM, dedicado al románico. Si tenéis suficiente tiempo, hay otras cosas que ver en la zona, especialmente ermitas, iglesias y castillos románicos. Puedes descubrirlas en esta web.   

En realidad, mi objetivo en las ocasiones que he pasado por esta zona de la provincia de Palencia era, entre otros, visitar las iglesias o eremitorios rupestres (o trogloditas). Se trata de una serie de construcciones que se habilitaron como lugar de culto o retiro vaciando macizos pétreos, es decir, excavando la roca. La zona alta del río Pisuerga fue un lugar muy atractivo para los ermitaños en el inicio de la Edad Media (a partir del siglo VIII) por su aislamiento y su cercanía a la zona cántabra (no evangelizada tras el paso de los romanos por la península). El caso es que fracasé en ocasiones anteriores por diversos motivos, especialmente los horarios de visita, bastante escasos e irregulares.

Tan solo pude visitar el enclave del eremitorio rupestre de San Vicente o Cueva de los Moros, junto a Cervera de Pisuerga. Se trata de una capilla medieval excavada en la roca que surgió en torno al siglo IX. Junto a ella se pueden ver una serie de tumbas antropomorfas talladas en piedra, que te hacen pensar una y otra vez en el mérito de su construcción con herramientas rudimentarias.

Ya en la ruta hacia Cantabria, que era nuestro siguiente destino, hay muchas poblaciones que disponen de edificios, monumentos y, especialmente iglesias de estilo románico. De hecho, esta es posiblemente una de las mejores zonas de España para disfrutar de un arte románico puro y sencillo. De entre todos los enclaves, me quedo con San Salvador de Cantamunda, una iglesia de la que dicen tiene la espadaña románica más bella de España. Es lo único que queda de la colegiata original, pero no es poco, ni mucho menos.

La iglesia estaba cerrada cuando llegamos. Tras unos minutos disfrutando de las praderas del entorno, llegaron las llaves del templo pegadas a la mano de Andrés, un señor mayor, de pocas palabras y gesto rudo. Por su forma de andar, era evidente que el buen hombre no tenía premura alguna. Su tiempo iba a otro ritmo. Él era también el encargado de controlar las visitas y resolver las dudas que nos pudieran surgir. Y, en efecto, para visitar este lugar no hay que tener prisa. Es imperativo sentarse en su interior un buen rato para degustar en silencio una atmósfera que sólo es posible encontrar en este tipo de iglesias románicas, pequeñas, de muros recios y una oscuridad protectora. El templo tiene planta de cruz latina, con una sola nave y tres ábsides semicirculares. Seguro que no te pierdes allí dentro.

Media hora sentado, relajado, tranquilo y en silencio en un rincón de casi cualquier iglesia románica es como tomarse un lexatín. Así fue, que al salir de allí parecía que caminábamos todos a cámara lenta.

Una vez en el coche, tomando la carretera en dirección a Potes, llegamos por fin al puerto de montaña que separa (o une) las provincias de Palencia de Cantabria. En su punto más alto, a un lado de la carretera, se halla el mirador de Piedrasluengas, que ofrece una panorámica espectacular de los macizos Central y Oriental de los Picos de Europa, así como de la Sierra de Peña Sagra. A sus espaldas queda la gran Peñalabra, con sus más de 2.000 m de altitud y fácilmente reconocible por sus enormes muros de piedra. Desde el mirador parten varias sendas (a destacar la de los Rojos) que en otoño ofrecen una magnifica postal en la que se mezclan los tonos rojizos, anaranjados y amarillentos del bosque caducifolio.

Aunque vayas de paso, merece la pena dejar el coche en el aparcamiento del mirador para dedicar un buen rato a caminar por la zona. Allí mismo hay un mapa donde se indican los senderos habilitados y una serie de recomendaciones.

A partir de este punto, una carretera muy entretenida que se adentra poco a poco en el valle y nos lleva hasta Potes. Pero eso ya forma parte de otra historia.


icon Comer

Para comer hay muchas ventas donde parar y salir del paso. Si lo que buscas es comer para recordarlo después, hay dos lugares a tener en cuenta: el Restaurante Taxus, (en Cervera) y el Mesón Escaramujo (en Salinas de Pisuerga).  De todas formas, si me piden una recomendación expresa, os diría que el Mesón Asador Gasolina (nombre curioso, por cierto), en el mismo centro de Cervera de Pisuerga, junto a la Plaza Mayor, se come de fábula y a buen precio.


icon Alojamiento

Para pasar la noche, nada como alojarnos en una de las muchas casas rurales que hay en toda esta zona. Pero, además, en Aguilar de Campoo puedes aprovechar la visita al Monasterio de Santa María la Real para alojarte en la posada que hay en su interior, rústica, confortable y muy tranquila. Puedes verla en este enlace. En Cervera de Pisuerga encontraréis también un Parador de Turismo (ver aquí) con arquitectura de montaña y unas vistas magníficas de todo el entorno y, muy especialmente, del embalse de Cervera-Ruesga. Desde allí arrancan muchos senderos por toda la zona, un enclave natural de primera.


icon Mapas

Para llegar a la cuenca alta del Pisuerga, lo más normal es hacerlo desde Palencia por la A67. En apenas una hora estarás en Cervera. También se puede hacer viniendo desde Burgos hasta Aguilar de Campoo. Es una hora aproximadamente de camino por la N627. Desde allí, tomando la CL-626 se llega a Cervera de Pisuerga en unos 20 minutos. Y media hora más hacia el norte, por la misma carretera, se llega al mirador de Piedrasluengas. Sencillo.


icon Galería de fotos

Si deseas conocer otros lugares, te recomendamos echar un vistazo a nuestro Cuaderno de viaje.

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